El asesino del entresuelo

No soy un hombre normal, si es que existen los hombres normales. Me acosan los fantasmas todas las noches. Acuden a mi pidiendo explicaciones por lo que les hice. Pero no hay explicación posible para una acción tan simple, producto de una relación contractual, un encargo, o una pulsión irrefrenable. Sé que no merezco estar vivo y que algún día, alguien, tal vez un desconocido acosado por los mismos espectros que yo, me encontrará descuidado e indefenso y me dará el pase al otro lado. Pero soy un profesional, un sociópata reconvertido en artista, si es que se puede utilizar esta analogía.

Detrás de las cortinas siempre asoman los zapatos de un extraño. Los veo cada vez que entro en mi habitación y siento que en esta ocasión no sólo serán zapatos, sino los pies del ejecutor, el que tiene que venir algún día a darme el golpe de gracia por todo lo que hice, Es una forma de recordarme a mi mismo que las acciones del pasado no nos abandonan jamás y que el perdón sólo puede llegar a través de los vivos. Los muertos no perdonan, los muertos no tienen la capacidad de absolvernos por nuestros crímenes. Los zapatos siguen allí, mirándome fijamente cada noche cuando me acuesto. Me acompañan en mis pesadillas y en mis angustias nocturnas, pero únicamente hasta que por la mañana me los calzo. Luego ya me olvido hasta la siguiente noche, cuando regreso del trabajo habiendo dado de baja a otra alma que sobraba en el entresuelo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s