“Unforgettable”

...Pues la luna ascendente, dulcemente, tráeme sueños de Annabel Lee; como estrellas tranquilas las pupilas me sonríen de Annabel Lee; y reposo, en la noche embellecida, con mi siempre querida, con mi vida; con mi esposa radiante Annabel Lee en la tumba, ante el mar, Annabel Lee. (Extracto del poema Anabel Lee, de Edgar Allan …

El soldado de Pompeya

"...Permaneció inmóvil, firme como una de aquellas estatuas de mármol que adornaban las pérgolas del ágora, con el rostro oculto por un bruñido yelmo que tantas veces lució a las puertas del anfiteatro. En pie, delante de la escalinata del templo de Apolo, sólo él y unos cuantos ciudadanos aterrados, corriendo despavoridos sin rumbo fijo, …

Nómadas

Soy un nómada. Quizás de los últimos de mi raza. Apenas unos miles de individuos en todo el mundo. Por los azares de nuestra existencia estamos en constante movimiento, está en nuestros genes, en la esencia misma de nuestro  instinto de supervivencia. Nunca pude resistir la necesidad de ese errar y de sentir el penoso …

El pequeño lector

Todavía recuerdo el primer libro que leí en mi vida. No me refiero a esos cuentos más o menos animados que solían comprarme por Navidad o cuando caía enfermo. No. Me refiero al primer libro de verdad, con tapas duras y hojas plagadas de palabras en un formato diminuto y muy poco atractivo, de un …

El devorador de horas

El tiempo es inexorable con la vida. No perdona ni regala nada, ni te ofrece una segunda oportunidad. El tiempo almacena en alguno de sus múltiples estómagos los momentos felices, los tristes y penosos y hasta los olvidados o rechazados por nuestra memoria. Nada escapa a su control y, poco a poco, deja su profunda …

Espacios vacíos

Hoy por fin el ruido ha cesado. Como un rumor semejante al zumbido de un moscardón en el oído. Podría decirse de un susurro en voz baja, persistente, sonidos entremezclados que parecían lejanos en el tiempo. Luego se fueron haciendo más claros y nítidos, descifrables. Eran voces. Voces de personas que estaban a mi alrededor, …

Las cartas de Helena.

Guardaba las cartas en una caja de metal. Las ordenaba cuidadosamente por fechas, luego las liaba con gomas y las depositaba ajustándolas a las esquinas, haciendo sitio para el encaje perfecto. Se diría que ponía el alma en cada movimiento, como si la brusquedad truncara aquel mágico momento y rompiese el hechizo de su recuerdo …

Las torres negras

Apenas unos tenues rayos de sol a través del gran ventanal del vestíbulo. Ya eran casi las siete de aquella tarde de un aciago febrero y tenía la imperiosa necesidad de ventilarse, de llenar los pulmones de aire fresco y de sentir sobre su piel el frío del anochecer. Su mirada acarició con suavidad las …

El cantor de hazañas.

El muy machote enfatizaba sobre lo duro que puede llegar a ser con las mujeres. Presumía ante sus amigos que, con la boca abierta y la baba chorreando por la comisura de sus labios, escuchaban embelesados las bravuconadas de Mauricio, ejecutivillo de medio pelo. Follador a media jornada. Presumía ante una pinta de dorada, soltando …