Historias de la segunda infancia. 2ª parte y epílogo

Los segundos parecían horas, las horas días y los días años de imperecedero miedo. Nunca supe cuánto tiempo estuve allí, cuántas horas habían transcurrido desde que me encerraron en aquella bodega húmeda y maloliente y en la que mis terrores, los más profundos, los del alma infantil, los que duermen debajo de la cama, acudían …

Historias de la segunda infancia. 1ª parte.

Hace pocos días, tal vez dos semanas más o menos, en una tarde lluviosa de domingo, el aburrimiento me consumía y nada que pudiera hacer o pensar lograba sacarme de ese espantoso círculo vicioso en el que se quedan atrapados los “abrimientos" de boca y las pulsaciones de todos los botones del mando a distancia …

Angus en la batalla del Somme

- Viento de seis nudos. Del este. Fritz me informaba cada cinco minutos, sin apartar los ojos del visor telemétrico. - ¡Espera! - exclamaba - Ahora son ocho nudos. Mientras, yo encaraba mi Mauser 98, o como lo llaman los alemanes, Gewehr 98, al que había acoplado - de manera muy tosca, he de decirlo …

El abrazo del lobo. Epílogo final.

Por fin el lobo ha muerto. He decidido matarlo. La dualidad que me atormentaba se ha terminado. He vencido a la maldición de una vez por todas. La parte salvaje, incontrolada, de la bestia que dominaba mis noches de luna llena, ya no es tal. Sucumbió al estrangulamiento de lo humano, más frágil, más débil, …

El abrazo del lobo

El olor de la sangre que nunca se seca. El aroma inconfundible del pálpito en la lejanía. El latido constante que bombea el rojo vital a través del cuerpo. El olor a ciclo menstrual que enloquece los sentidos y aletarga al humano que lleva dentro. El resurgir violento del macho alfa de esa manada que …

El caso Weimar (un relato negro o algo así). Parte X. Epílogo final.

Dwight Town En Dwight Town comenzó todo. Cuando entramos en la casa de la calle 52, se abrió el telón sin tapujos. El color de la muerte se hacía presente en cada rincón y un encendido púrpura penetraba por mis pupilas como un cuchillo afilado. Mis ojos recorrieron el espacio en un segundo, y según examinaban cada palmo de espacio,  se …

El caso Weimar (un relato negro o algo así). Parte IX. El sueño de Frank.

Hoy el vuelto a soñar. Delante de mí, el camino se abre tortuoso entre la maleza. El cielo arde sometido de manera implacable a los relámpagos de la tormenta y entre las nubes encendidas se abocetan los contornos fantasmagóricos de las copas de los árboles. Mis ojos se concentran en los pies desnudos sobre el …

El caso Weimar. (Un relato negro o algo así). Parte VIII. La terapia de Lisbeth.

Lisbeth arrrastraba su melancolía por debajo de un inmaculado sudario que, rozando su más nítida desnudez, la transportaba ingrávida a ese mundo entre los mundos, donde no existen las medias tintas y los hombres sólo son nubes de humo, tan frágiles como el cristal bajo el martillo. Trajo bajo el brazo el humillante recuerdo de …

El caso Weimar. (Un relato negro o algo así). Parte VII. La masacre de Trenton.

Antecedentes. Trevor Vellman era un gran tipo. Hombre afable y dispuesto a ayudar en todo momento. Siempre llevó consigo las atribuladas notas de una melodía nostálgica. Algo con sabor a ron rancio más propio de la leyenda que de una realidad que se rebelaba ácida y cruel. Admitió, no sin pena en el corazón y …

Angus en Breda.

El rey Felipe IV siempre fue un miserable. No sólo era feo y estúpido, torpe al andar y desgarbado en sus maneras, sino que asumía como propios todos los defectos de su padre y ninguna de sus virtudes. Decidió por cuenta propia acabar con la tregua de los doce años. Terminar con el agravio que …